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La temible cándida

candida

Fuente: http://www.bioautismo.cl/?page_id=40 

En vez de temible cándida estuve tentado en ponerle a este post “la máldita cándida” porque ha sido para nosotros una batalla permanente, como esas películas de terror donde el monstruo aparece de nuevo una y otra vez.

En muchos niños la cándida o las bacterias están presentes desde antes de iniciar cualquier intervención, en otros no. En nuestro caso se gatilló con el uso de DMSA oral y tengo la impresión que estas re-apariciones tienen que ver con el proceso de quelación, debido a que la movilización de metales facilita que se produzcan brotes de cándida. Por suerte con el tiempo es posible aprender a mantenerla a raya, de eso se trata este post.

Los problemas gastrointestinales de los niños con autismo a la luz de mucha gente no existen o no son especialmente relevantes. Me parece que esa es una visión que no está en lo correcto, en verdad sí existen y se expresan -intensamente- en la conducta de nuestros niños.

De hecho, alguien hasta podría decir que el autismo es una enfermedad intestinal porque, casi invariablemente estos niños, cuando se les hace una endoscopía se les encuentra intestinos inflamados y nódulos linfáticos inflamados, es decir un intestino que está claramente incapacitado de tomar los nutrientes de los alimentos y descomponerlos, los cuales son necesarios para nutrir el cuerpo. Así que, muchos médicos DAN señalan que el intestino es el principal y el primer sistema en ser afectado.

La Doctora McCandless sostiene que el mercurio inyectado en las vacunas tempranas daña los intestinos y deteriora el sistema inmunológico. Así que los dos principales sistemas fisiológicos que son afectados por las toxinas que ellos reciben son los intestinos y el sistema inmunológico. Esto crea un círculo vicioso; se deteriora el sistema inmune y los niños comienzan a tener muchas infecciones. Muchos niños tienen un historial de cuantiosas infecciones de oído en sus primeros meses de vida con muchas, por supuesto, rondas de antibióticos. Los antibióticos son otro factor que daña los intestinos y deteriora el sistema inmune.

El intestino inflamado es susceptible a la invasión por patógenos como los hongos (”yeast” o cándida) y las bacterias (clostridia), y entonces los antibióticos van mas allá inflamando el intestino y matando a las buenas bacterias protectoras, así que se crea un ciclo de lesión al intestino, debilitación inmune, más lesión, y un intestino que no puede absorber apropiadamente los nutrientes, y un sistema inmunológico que no puede mantener al niño bien.

Para mi hija la Cándida se expresa en conductas que llamamos de “payasito”, risas interminables sin motivo aparente, desorden fuera de lo común, aunque lo peor para nosotros es cuando despierta a las 4 de la mañana y no se duerme hasta la noche siguiente. Con el tiempo hemos aprendido a identificar estas conductas, diferenciándolas por ejemplo del aumento de las estereotipias, e incluso hemos anticipado varias veces que esa noche va a despertar.

Otros síntomas que no nos han tocado pero que he conocido son constipación o diarrea, lengua como “mapa”, reflujo, dolor de estomago, manchas o dermatitis en distintas zonas del cuerpo, entre otros.

Por suerte no hemos tenido Clostridia (bacterias) pero he leido que se expresa en conductas agresivas, de autoagresión y fuertes “pataletas” (tantrums).

Entonces, uno se da cuenta de la presencia o incremento de la cándida porque hizo una prueba de ácidos orgánicos en el Laboratorio o porque aparecen con mas nitidez las conductas antes descritas.

¿ cómo ir ganando batallas ?

En primer lugar agregar la dieta anti-cándida, que no tiene una fórmula única, es posible encontrar varias alternativas que entre otras cosas eliminan todas las formas de azucar y levadura. Aquí va una guía que hemos usado nosotros.

En segundo lugar, los antimicóticos. Con mi hija hemos usado dos estrategias, una basada en medicamentos tradicionales y otra usando antifungales naturales. Finalmente hemos optado por la segunda, porque nos parece mas sana, duradera y en el largo plazo mas barata.

1. Medicamentos tradicionales. En el libro del Dr. Shaw se describe muy bien esta estrategia, se mencionan varios remedios como Nystatin (Nistatina), Diflucan y otros. En Chile hemos usado Micostatina (Nistatina en suspensión) en dosis de 1 ml (100.000 UI) 4 veces al día, funciona bien pero es caro y se dice que en el largo plazo la cándida se hace resistente a este remedio.

Es importante tener presente que se requiere partir con la Micostatina, al igual que con la mayoría de los suplementos, con dosis mas bajas para ir subiendo lentamente hasta llegar a la dosis definitiva.

Sobretodo si no se hizo primero la dieta anti cándida es posible que con la Micostatina el niño tenga una durante un período de tiempo una reacción que los americanos llaman “die off”, la que en ocasiones puede ser una conducta bastante violenta. Para neutralizar esa conducta se puede suplementar con Activated Charcoal o también con bicarbonato.

Antes de acostarse y 2 a 3 horas después de la última dosis de Micostatina hay que suplementar con 2 cápsulas de probióticos. Los primeros meses usamos los probióticos que se venden en las farmacias en Chile en cápsulas pero no nos convencieron y nos cambiamos a los de Kirkman.

2. Antifungales Naturales.

Se trata de rotar diversos antifungales de origen natural para evitar que la Cándida se haga resistente a éstos. La recomendación es utilizar 4 productos y aplicar cada uno durante 4 días usando dosis que varían en función del peso y la edad de cada niño.

Lamentablemente estos antifungales -al igual que la mayoría de los suplementos- hemos terminado comprándolos en Estados Unidos. Los productos que mejor nos han resultado son:

  • Ajo (garlic), hay muchas alternativas. Puede ser el que se encuentra en Chile en GNC (Farmacias Ahumada) o de afuera marca Kyolica formula 100 vegetariana.

  • Uva ursi, en las Farmacias Knop encontré pero no nos dió buenos resultados así que traemos uno de New Begginings Nutritionals (NBN).

  • GSE (grapefruit seed extract, extracto de semilla de pomelo), el clásico es la marca Nutribiotic. Con este suplemento es necesario dar los probióticos 3 horas después de la última dosis de GSE.

  • MCT Liquid, también lo compramos en NBN.

Hay varios otros antifungales naturales, probamos Oreganol pero a mi hija no le funcionó porque tengo la impresión que le produce una reacción “fenólica”. Últimamente hemos incorporado el producto Biocidin.

Esta técnica de rotación es bastante usada por las familias que hacen la intervención biomédica en Estados Unidos, a mí me tocó aprenderla de una mamá que tiene mucha experiencia.

Además, al igual que en el caso de los medicamentos tradicionales hay que suplementar 2 o más probióticos antes de dormir. Los primeros meses usamos los que se venden en las farmacias en Chile en cápsulas pero no nos convencieron y nos cambiamos a los de Kirkman.

Por último, cuando la cosa se pone complicada hemos usado con buenos resultados 2 cápsulas diarias de Candex durante algunos días o semanas junto a los probióticos (antes de acostarse). Se recomienda que hayan pasado al menos 2 horas después de haber comida y es necesario tomarlos con un buen vaso de agua pura.

Te invitamos a suscribirte en el Foro y participar activa y solidariamente para identificar e implementar la intervención que cada uno de nuestros niños y niñas necesita. El foro de nuestro sitio bioautismo.cl está disponible, construyamos en él un gran punto de encuentro.


La candida y el autismo

Fuente http://www.autismomexico.com/index.php?option=com_content&view=article&id=7&catid=7 

En años recientes una minoria de medicos han comenzado a intentar persuadir a sus colegas, y al publico, que la candida puede presentar consecuencias mas devastadoras al bienestar humano que vaginitis y tordo. Citan estudios japoneses que demuestran que la candida es capaz de producir toxinas que causan severos daños a largo plazo al sistema inmune y puede tambien atacar el cerebro. En casos extremos, desordenes severos, totalmente resistentes al tratamiento convencional, pueden ocurrir como resultado de candidiasis. etos incluyen la depresion, la esquizofrenia y, en algunos casos, autismo.

Es demasiado temprano para sacar una conclusion firme, pero, basados en el peso de la informacion recopilada hasta la fecha, es altamente probable que una pequeña pero significativa proporcion de niños diagnosticados como autistas sea victima de una infeccion severa de candida. Si la infeccion de candida fuera tratada con exito en estos casos (mas facil decirlo que hacerlo), los sintomas de autismo mostrarian una mejora dramatica.

En un caso tipico, el niño parece ser un infante normal, razonablemente sano para los primeros 18 a 24 meses. Comienza el habla, el niño muestra el nivel comun de interes en su familia y sus alrededores. Una serie de infecciones del oido ocurre y son tratadas generalmente con antibioticos. Pronto despues de eso, los cambios siniestros comienzan a ocurrir. El desarrollo del habla se detiene, despues regresa al punto de no hablar mas. Dentro de algunas semanas o meses el niño pierde interes en sus padres y sus alrededores. Los padres en cuestion llevan al niño a varios especialistas, y finalmente obtienen un diagnostico: "autismo." La historia es familiar. Muchos sabemos de tales casos.

SIGNOS DE LA PRESENCIA DE CANDIDA

  • ¿Sufria tu hijo(a) de rozaduras frecuentes de pañal?

  • ¿Sufria de colicos e irritabilidad?

  • ¿Presenta ronchas, eczema u otros problemas de la piel?

  • ¿Con facilidad adquiere pie de atleta o se le infectan las uñas con hongos?

  • ¿Ha recibido 4 o mas tratamientos de antibioticos en el lapso de un año?

  • ¿Ha recibido 8 o mas tratamientos con antibioticos de amplio espectro (Ceclor, Bactrim, Keflex, amoxicilina, etc.) en los ultimos tres años?

  • ¿Ha tenido problemas de oido recurrentes?

  • ¿Le han insertado tubitos de ventilacion?

  • ¿Tiene la etiqueta de hiperactivo?

  • ¿Tiene problemas de aprendizaje?

  • ¿Tiene periodos de atencion cortos?

  • ¿Es tu hijo persistentemente irritable, infeliz, dificil de complacer?

  • ¿Sufre de problemas digestivos frecuentes como diarrea, constipacion, gases, etc.?

  • ¿Se siente frecuentemente cansado o deprimido?

  • ¿Se queja de dolores de cabeza, dolor de estomago o en los musculos?

  • ¿El humo del cigarro, realmente lo molesta?

  • ¿Sientes que tu hijo no esta bien y los analisis y estudios no han revelado la causa?

 


La candidiasis y sus nuevos tratamientos.

Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río

Profesor de Farmacología del CUCS de la Universidad de Guadalajara

fuente: http://www.hector.solorzano.com/articulos/candidiasis.html 

La Candida albicans es una de las 70 diferentes especies de la levadura Candida. El término candidiasis se aplica a la proliferación excesiva de Candida albicans en alguna parte del cuerpo e inclusive a nivel sistémico. Esta levadura habita en todos los seres humanos pero solamente en pequeñas cantidades. Se considera que el 33 % de la población en el mundo Occidental sufre de una proliferación excesiva de Candida albicans.

Hace aproximadamente 25 años, Orian Truss, un clínico americano dio a conocer al mundo una levadura que puede encontrarse en el intestino y según él, es responsable de un vasto rango de enfermedades en los seres humanos. Desde entonces esta pequeña levadura llamada Candida albicans es ampliamente conocida en todo el mundo.

Para la medicina convencional la candidiasis casi siempre significa una invasión localizada en la vagina o en la boca, comúnmente llamada "algodoncillo". Pocos médicos convencionales han aceptado la noción radical del Dr. Truss de que la cándida también puede proliferar y causar un "síndrome de alcances casi ilimitados" según el Dr. Passwater.

A esta invasión intestinal algunos le llaman "disbiosis tipo micótico" o "síndrome del intestino disfuncional". Los que aceptamos la existencia de este síndrome, estamos de acuerdo en que el diagnóstico primario se hace a través de una prueba que muestra una producción anormal de etanol en el intestino.

Según algunas de nuestras investigaciones y las de otros médicos, la cándida habita principalmente en el intestino delgado, lo cual es contrario a lo que se pensaba; que habitaba en el intestino grueso.

Cuando se permite que la cándida prolifere, puede realizar una metamorfosis asombrosa cambiando de una simple célula de levadura a una forma micótica micelial mucho más dañina.

Bajo el microscopio, parece que a la célula le brotan ramas y raíces; éstas excavan en las paredes del intestino y al final pueden esparcirse por todo el cuerpo con efectos adversos potencialmente extendidos ( Current Biology, 1997;7:691-94).

De hecho, todos tenemos anticuerpos contra la cándida en nuestra sangre, lo cual sugiere que las invasiones sistémicas de bajo nivel asintomáticas pueden ser comunes. Sin embargo, cuando el sistema inmunológico está bajo presión, digamos como resultado de un estrés excesivo, una enfermedad o por medicamentos, la infección puede proliferar y causar una amplia variedad de síntomas aparentemente no relacionados con el intestino. Puede llegar a causar síntomas mentales y cerebrales.
Algunos investigadores afirman que la nueva evidencia sugiere que los anticuerpos anticándida pueden causar una reacción cruzada con los tejidos orgánicos, particularmente en la glándula del timo y los ovarios produciendo un tipo de reacción autoinmune. Esto puede llevarnos a una alteración ovárica, una menopausia prematura e infertilidad.

Los anticuerpos anti-timo pueden interferir con la función inmunológica y llevarnos a un círculo vicioso: una infección de levaduras nos lleva a una inmunosupresión, lo cual nos lleva a una infección peor por levaduras (Lancet, 1991;1238-49).
Tal vez el daño más insidioso es en el epitelio del intestino. Además de penetrar la pared intestinal en su forma micótica micelial, el sobrecrecimiento de la cándida está frecuentemente asociado con un incremento de toxinas llamadas poliaminas, las cuales atacan a las células de la mucosa de la pared intestinal. Esto resulta en una permeabilidad intestinal excesiva que popularmente se conoce con el nombre de "intestino agujereado" porque las paredes del intestino tienen fugas y ya no puede funcionar como una barrera efectiva. De esta manera, toda clase de substancias, algunas tóxicas pueden cruzar, en particular moléculas de alimentos no digeridos. Tales cuerpos extraños circulando en la sangre sensibilizarán al sistema inmunológico y frecuentemente causarán reacciones adversas a ciertos alimentos, manifestándose ya sea como alergias o intolerancia. Estas a su vez pueden resultar en una serie desconcertante de síntomas, muchos de los cuales se solapan con los de la Candida albicans. Por eso, desde el punto de vista diagnóstico, separar las sensibilidades alimenticias de la candidiasis es complejo. Hay 2 pruebas de laboratorio de reciente aparición que nos han facilitado las cosas. La prueba del etanol y la prueba de hidrógeno del aliento.
Se ha encontrado que la Candida albicans es un alérgeno mayor, el cual puede causar un tipo de reacción de fiebre de heno, resultando en urticaria, asma y síndrome de colon irritable. Muchas mujeres con vaginitis crónica tienen una vaginitis alérgica provocada por la cándida (L Galland, R Jenkins et al. Post-viral fatigue síndrome. John _Wiley & Sons 1991).

Se está acumulando evidencia de que la Candida albicans o contiene o produce substancias tóxicas, las cuales pueden interferir con el sistema inmunológico y la función cerebral. Muchas de estas toxinas son alcoholes que se producen por la reacción de los azúcares en el alimento y las levaduras en el intestino. Uno de los principales alcoholes del azúcar es el arabinitol, el cual, según estudios recientes ha demostrado ser una potente neurotoxina. Pruebas de laboratorio muestran la presencia de estos alcoholes en la sangre de muchos pacientes con problemas neuropsiquiátricos y autismo.

Una de las primeras medidas que tomamos en la medicina nutricional es recomendar una dieta baja en leche incluyendo sus derivados y productos que contengan levaduras por lo menos 3 meses (Environmental Medicine in Clinical Practice BSAENM, 1997).

A través de los años, el uso de medicamentos antimicóticos como la nistatina ha tendido a disminuir gradualmente. En la actualidad, un número creciente de médicos está recurriendo a terapias menos agresivas. Concretamente se está utilizando la probiótica que consiste en el uso de bacterias especialmente cultivadas idénticas a las del intestino y que normalmente conservan bajo control el crecimiento de la levadura de la Candida albicans.

Un estudio cruzado reciente con duración de más de un año sobre la candidiasis vaginal mostró una disminución en los síntomas en las pacientes que recibieron una terapia probiótica (Annals of Internal Medicine 1992;116:353-7).

Además de la probiótica, cada vez son más los médicos que recurren a nuevas fuentes de tratamientos anti-micóticos, la mayoría de ellos son extraídos de plantas.

Uno de estos productos herbolarios y que está ganando popularidad es el sello dorado. Sus principales ingredientes activos son la berberina, la canadina y la hidrastina. Algunos estudios clínicos serios y publicados en revistas médicas reconocidas han confirmado que la berberina es un poderoso agente anti-micótico (Majan VM et al. Antimycotic activity of berberine sulphate: an alkaloid from an Indian medicinal herb. Saboraudia. 20:79-81, 1982).

Parece que el sello dorado tiene otras 2 propiedades que lo hacen particularmente útil contra la Candida albicans: inhibe las poliaminas destructivas que van junto con la cándida y elimina las toxinas postmortem producidas cuando las cándidas son matadas.

Otro de los encuentros en los pacientes que sufren de candidiasis crónica es la deficiencia de coenzima Q-10. La razón es que la proliferación de Candida albicans en el duodeno y el yeyuno consume la coenzima Q-10 accesible y eso produce su deficiencia.

Dentro del grupo de los minerales, el germanio es el que más frecuentemente está deficiente en los pacientes con candidiasis. Ahora sabemos que el germanio inhibe el crecimiento de Candida albicans.

En la mayoría de los casos de candidiasis, los médicos orientados a la nutrición recomendamos unas enzimas llamadas proteasas que degradan a las proteínas y así ayudan a la digestión. Las proteasas ayudan a conservar al intestino delgado libre de parásitos incluyendo de las levaduras ( Gut, 1990;33:1331-7). Una deficiencia de proteasas incrementa enormemente el riesgo de infecciones intestinales incluyendo infecciones crónicas por cándidas.

Enviar Correo al Dr. Héctor Eduardo Solórzano del Río

Los Alpes No. 1024, Col. Independencia, 44340 Guadalajara, Jal., México.
Tel. (33) 36377237 Fax (33) 36370030

 

 

Ultima Actualizacion Martes, 07 de Julio de 2009